Satie: Música de ascensor y salas de espera.

“Un artista debe regular su vida." 

Erik Satie

En el Conservatorio de París lo calificaron como el estudiante más perezoso. Dejó sus estudios para convertirse en el inventor de la música ambiental.

Desde 1891 a 1921 fue parte de los Rosacruces donde aprovechó para componer y tocar sus primeras composiciones. 

Más tarde decidió crear su propia religión: la Iglesia Metropolitana de Arte de Jesús.

Según Satie, exactamente 1,600,000,000 soldados, vestidos con túnicas negras con capuchas grises, defenderían su iglesia en la batalla final, usando espadas de gran tamaño y lanzas medievales de 5 metros de longitud. Obviamente, Satie era el único miembro de su iglesia.

En el diario oficial de la iglesia, castigaba a los críticos de música que consideraban su trabajo mediocre e inaccesible. 

Sus amigos lo llamaban “El Caballero de terciopelo”, ya que con una pequeña herencia que había recibido, mandó coser 7 trajes de fino terciopelo azul, uno para cada día de la semana.

Su atuendo se complementaba con una sombrilla que usaba sin importar el clima. Cargaba siempre un martillo para protegerse durante las largas caminatas que realizaba desde su casa, ubicada en una empobrecida de París, hasta los cabarets y clubes donde tocaba.

Con su “Ballade” compuesta en 1917 alcanzó reconocimiento. Pero no fue por elogios, sino porque el público lanzó tomates y se fue de la obra. 

 

Satie con cocteau

Este ballet fue creado en colaboración con Cocteau y Picasso y a pesar de eso, el crítico Jean Poueigh destrozó el trabajo de Satie,  quien le respondió con una carta que decía:

“Señor y querido amigo, ¡es usted un idiota, un idiota sin música! 

Firmado: 

Erik Satie.” 

Fue acusado y sentenciado a ocho días de prisión bajo el cargo de “anarquía cultural”. Satie no paró de gritar “Idiota” a Poueigh durante el juicio.

Satie no se consideraba músico y puso nombres muy particulares a sus piezas, como: “Preludios flácidos para un perro”, “Tres piezas en forma de pera”, “Vislumbraciones desagradables”, “Embriones desecados” y “Bocetos y provocaciones de un corpulento maniquí de madera”. Además, fue el primer compositor en incluir ítems no musicales como máquinas de escribir o sirenas.

El único romance de su vida fue con Suzanne Valadon, algunos creen que su obra “Vexations” fue influenciada por la abrupta ruptura. 

Suzanne Valadon y satie

La pieza debe tocarse 840 veces seguidas y tiene una duración de 24 horas. Satie advierte al intérprete que: 

“Sería aconsejable prepararse de antemano y en el más profundo silencio, a través de una seria inmovilidad.”

Su música, con una estructura repetitiva y minimalista, fue nombrada por él mismo como “Música de Mobiliario”. 

Satie vio frustrada su intención de pasar desapercibido; el público iba a ver sus excentricidades más que a escuchar su música.

A los 40 años volvió al Conservatorio para afinar su conocimiento y destreza en música clásica.

Pese a la fama que alcanzó en su madurez nunca salió del pequeño cuarto donde vivía y no recibía visitas.

Cuando murió, a los 59 años, posiblemente afectado por una bronquitis crónica agravada por la cirrosis, sus amigos entraron por primera vez en el cuarto. 

Descubrieron el estado desastroso en el que Satie vivió. Encontraron también una colección de unas 100 sombrillas, una docena de pañuelos idénticos, botellas vacías y una simulación de teclado de piano hecha en madera engrasada por las yemas de sus dedos.

Satie nunca pudo comprarse un piano y trató de ocultar esta carencia durante toda su vida.

Esta es una entrada de su diario, publicado con el nombre de Memorias de un amnésico, de Erik Satie:

Este es el horario preciso de mis actos diarios:

Me levanto a las 7h18; estoy inspirado de 10h23 a 11h47. Almuerzo a las 12h11 y salgo de la mesa a las 12h14.

Doy un saludable paseo a caballo, en el fondo de mi jardín: de 13h19 pm a 14h53. Otro episodio de inspiración de 15h12 a 16h07.

Ocupaciones diversas (esgrima, reflexiones, inmovilidad, visitas, contemplación, destreza, natación, etc….) de las 16h21 a las 18h47.

La cena se sirve a las 19h16 y termina a las 19h20.

Vienen las lecturas sinfónicas, en voz alta: de las 20h09 a las 21h59.

Me voy a dormir regularmente a las 22h37.

Semanalmente, despierto sobresaltado a las 3h19 (los martes)


Suscríbete a la revista:

John Smith, el Chippewa de 137 años